La Edición de los discursos del Papa, el Beato Juan Pablo II

1988.05.16_ESP_JCL_noticia 600x300

Lima, 16/05/13 (Familia Sodálite Noticias — Perú). A 25 años de la visita del Beato Juan Pablo II a tierras peruanas los sodálites Juan Carlos Len y Erwin Scheuch nos cuentan una simpática anécdota colaborando en la organización de la de la visita del Santo Padre.

«Ni la Editorial Vaticana lo hubiese hecho tan rápido, nos dijo el Papa Juan Pablo II cuando nos saludó en el grupo que se había reunido en la Nunciatura Apostólica el día que partía del Perú. Eran palabras que premiaban todo nuestro esfuerzo» nos cuentan mostrando la fotografía del recuerdo, «se nos veía muy cansados, pero estábamos felices».

Hace 25 años, cuando el ahora Beato Juan Pablo II visitó el Perú, algunos sodálites prestaron su colaboración a la organización de la visita. Una de las tareas encomendadas fue la edición de los discursos que el Papa iba a pronunciar durante los tres días que duraría su visita, entre el 14 y el 16 de mayo. Pero con una peculiaridad: se le entregaría el libro al Santo Padre el mismo día en que dejaría el Perú. Dos sodálites, Juan Carlos Len y Erwin Scheuch se encargaron de esta delicada labor.

Eran otros tiempos y las tecnologías de comunicación y de impresión distaban mucho de las que actualmente se usan. Las imprentas eran muy distintas, ni tan veloces, ni tan automatizadas. Por razones de seguridad, al tratarse de los discursos que Juan Pablo II estaba pronunciando, no se podía recurrir a la imprenta de un diario, por entonces las más veloces. En esa época los procesos que una editorial de libros tenía que realizar no eran como los de hoy: tipeado del texto, diagramación y procesos de pre-prensa manuales, revisiones y correcciones, para recién comenzar la impresión. «Hoy en día una computadora hace todo eso y facilita mucho el trabajo, hace 25 años no era así. No te entregaban los textos en archivo digital, había que tipearlos. No podíamos perder tiempo, así que buscamos una persona que era capaz de digitar un libro completo sin error» recuerda Scheuch quien mantiene vivas estas experiencias.

La maratón de trabajo comenzó apenas llegó S.S. Juan Pablo II al Perú. Los textos que pronunciaba eran progresivamente incluidos en el proceso de imprenta. Días enteros de trabajo, sin interrupciones, en condiciones de seguridad especiales, hasta que el Papa diese su último discurso. «El último discurso lo daría en el aeropuerto antes de partir, por tanto conseguimos bajo embargo ese texto para poder incluirlo. Era una gran responsabilidad, pero eso también nos animaba» sigue explicando Scheuch, quien nos cuenta que fueron prácticamente tres días sin dormir, entre imprentas y talleres donde procesaban el material impreso.

No faltaron los momentos de tensión. La encuadernación de los primeros ejemplares especiales, que estaba destinada al Papa y a los obispos del Perú, fue elaborada en cuero con el escudo papal grabado en dorado. Esta había sido encomendada a una empresa dedicada a encuadernaciones especiales con la debida anticipación. «Todo estaba planificado para llegar con los libros impresos y colocar el empastado especial, que se realizaría en la noche del domingo. Pero llegamos a la empresa y nadie nos atendía» relata Len, quien reaccionó buscando literalmente por las calles vecinas para ver si encontraban al responsable que debía esperarlos. Finalmente lo halló jugando un partido de fulbito callejero. Después de la llamada de atención y las excusas que no faltaron, ingresaron al local a culminar el trabajo. «Lo que importaba era terminar los libros porque quedaban pocas horas para entregarle el ejemplar al Papa» recuerda Len y reflexiona «no es novedad que cuando uno está trabajando en las cosas de Dios, suelen ocurrir cosas que parecen ser los obstáculos que el Diablo va poniendo en el camino. No fue la primera vez, ni será la última».

Culminados los primeros ejemplares, la ocasión para entregarlos al Papa era antes de la partida. Así que al día siguiente ambos estuvieron muy temprano en la Nunciatura Apostólica, y minutos antes de saludar a los colaboradores de su visita al Perú, el Nuncio le alcanzó al Santo Padre un ejemplar especial con todos los discursos de su viaje. «Fue muy emocionante, no me hubiese imaginado saludar al Santo Padre. Cuando se fue acercando, el Nuncio le explicó al Santo Padre que éramos los responsables de la edición del libro. El Papa, agradeciendo, preguntó si eran los discursos de su viaje anterior, tres años antes. No —dijo el nuncio— son los de este viaje. Y el Papa, sonriendo, nos dijo ‘ni la Editrice Vaticana lo hubiese hecho tan rápido, muchas gracias’ y nos dio su bendición» cuenta Scheuch, añadiendo «estábamos agotados por los días de trabajo, pero eso no importaba. Habíamos cumplido».

Dos días después, el 18 de mayo, día del cumpleaños de S.S. Juan Pablo II, el libro estaba en las principales librerías del país y al poco tiempo la edición se agotó. El Papa viajero había dejado un recuerdo inmemorable en el Perú.

Categorías Noticias