¿Por qué una Marcha por la Vida?

Sodalicio_Andres_Tapia

Lima, 24/03/13(Familia Sodálite Noticias — Perú) . Andrés Tapia Arbulú, comunicador e integrante del Sodalicio de Vida Cristiana, explicó en una columna de opinión de un diario local de Lima, las razones por las cuales es tan importante que se realice en el Perú una Marcha por la Vida. A continuación la columna.

La marchas que se realizarán hoy en Lima, en Arequipa y próximamente en Piura, congregarán a decenas de miles de ciudadanos como un nuevo hito en la participación ciudadana para defender la vida de los peruanos y peruanas desde su concepción en el vientre materno.

Esta marcha es una llamada de atención. Expresa la seria preocupación de miles de peruanos porque el Estado se ha olvidado de defender la vida frágil que surge en el vientre materno. Esto a pesar de que la Constitución reconoce que el concebido es sujeto de derecho desde su concepción y de que una sentencia del Tribunal Constitucional señala la unión del óvulo con el espermatozoide como el inicio de un ser humano único e irrepetible.

Esta indolencia ha sido sistemática. Basta revisar algunos elementos. Tenemos una propuesta del Plan de Derechos Humanos por el Ministerio de Justicia que no señala cuándo se inician estos derechos en la vida de cada peruano según la Constitución, ni la necesidad de promover la defensa de los derechos del concebido.

También brilla por su ausencia, tanto en el Ministerio de Salud como en el de la Mujer, alguna campaña que combata el aborto, a favor de la vida del concebido, que dé a conocer las repercusiones físicas y psicológicas de esa práctica en la mujer, conocidas como el síndrome postaborto.

Por el contrario, de esos ministerios solo recordamos campañas en contra de «embarazados no deseados» y pronunciamientos para impulsar el protocolo del aborto terapéutico.

Podrían aducir que las campañas a favor de la salud materno-infantil son equivalentes a defender la vida del concebido. No es tan cierto, eso es confundir el derecho a la salud con el derecho a la vida. Esta diferencia se evidencia cuando hay quienes plantean que un niño por nacer enfermo o con algún defecto congénito debe ser discriminado y no debe nacer (aborto eugenésico).

Además, existe numerosas denuncias ciudadanas contra la presencia de ONG feministas que promueven el aborto en distintas dependencias del Estado.

La Defensoría del Pueblo sigue la misma línea a pesar de que debería defender a los que no tienen voz. La Constitución le indica que su función es «defender los derechos constitucionales y fundamentales de la persona y de la comunidad». Paradójicamente lo único que encontramos de la defensoría es una carta al Congreso, el año 2009, señalando la necesidad de legalizar el aborto bajo ciertas circunstancias.
Además existen situaciones ambiguas en nuestra legislación, contrarias a la Constitución, sobre las cuales el Estado parece poco preocupado. Por ejemplo, los servicios de fertilización asistida donde (sin negar la legítima aspiración de las parejas a ser padres) no se precisa cuál es el destino final de los peruanos en estado embrionario que no será implantados en el útero de su madre. ¿Serán desechados? ¿Quedarán en manos de terceros o permanentemente congelados?

Ya se practica en nuestro país el llamado Diagnóstico Genético Preimplantacional que criba los embriones con alteraciones genéticas. Existe una seria preocupación de que esta técnica impida el nacimiento de niños con síndrome Down como viene ocurriendo en Europa.
Uno se pregunta qué tanto hace el Ministerio Público cuando permite la difusión de avisos en medios escritos o en la calle que «solucionan atrasos menstruales» o la venta por internet de pastillas abortivas, hasta el extremo de permitir la existencia de un servicio telefónico llamado «linea aborto» para dar consejos de «cómo abortar de manera segura».

Por todo esto, las marchas por la vida son la expresión de miles de peruanos que quieren llamar la atención de los organismos del Estado y de la opinión pública para defender la vida de la mujer y del concebido, porque el aborto también es un acto de violencia contra la mujer.

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