Siete lecciones del Camino de Santiago – Segunda parte

São Paulo, 31/07/17 (Familia Sodálite Noticias — Brasil). Del 1 al 8 de abril, el sodálite Gilberto Cunha recorrió una de las peregrinaciones más importantes de la Iglesia: el Camino de Santiago de Compostela.

Hoy continuamos con la segunda parte del testimonio de Gilberto donde destaca 2 elementos que tienen una importante enseñanza para la vida cristiana.

Puedes leer la primera parte aquí: https://fsnoticias.org/noticias/siete-lecciones-del-camino-de-santiago-18327

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3. Piedras, dificultades, imprevistos

Testimonio Gilberto Cunha-4

Uno de los trechos más difíciles que pasé

El Camino tiene paisajes muy alentadores pero no les quiero engañar, tiene muchos trechos de piedras y obstáculos como en esa foto. Esta era una subida muy empinada, difícil y con muchas piedras.

En mis 8 días de Camino pasé por miles de piedras, subidas, bajadas, lodo, tuve sed, hambre, cansancio, muchas ampollas en los pies.

¡La sensación de superar cada dificultad era muy buena! Miraba hacia atrás y pensaba: “mira lo que ya recorrí y superé”. Y cada superación me daba ánimos para lo que venía por delante. El día de esta foto caminé 42 Km en unas 11 horas. ¿Cómo conseguí? Dando un paso a la vez.

Y en cada paso que daba sentía una fuerza que me ayudaba en cada desafío. Puedo asegurarles que sentí a Jesús acompañándome en cada dificultad, animándome. No me quita la cruz, pero me ayuda a cargarla.

Así, en tu vida, supera cada obstáculo contando con la ayuda de Dios. ¡No te desanimes! ¡Cristo camina contigo!

4. El Bastón

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Pausa para descansar en el camino a Barcelos, primera ciudad portuguesa de la ruta.

Otro compañero inseparable del peregrino es el bastón. Puede ser el tradicional (un pedazo de rama de árbol) o los más modernos, ajustables a la altura. Cuando un amigo me los regaló no tenía idea de lo útiles e importantes que me serían, sobre todo en los tramos más difíciles.

Al principio yo no los usaba porque pensaba: “no los necesito. Puedo caminar tranquilo sin ellos”. Los usé por primera vez cuando me sentí muy cansado y me faltaban unos 5 kilómetros para llegar al alojamiento. Ahí sentí la diferencia.

Los bastones fueron fundamentales para la subida de la foto anterior y tantos otros trechos exigentes del Camino. Te dan sustento y ayuda mucho a no forzar las rodillas. En algunas situaciones se puede avanzar mucho más rápido con ellos.

Sobre ellos, pensé en algo muy simple: necesitamos mucho apoyo en nuestras vidas. No hay vergüenza en reconocerlo y pedir ayuda. ¡Somos frágiles y pecadores!

Además de Dios, necesitamos buscar apoyo en la familia, en los amigos y en tantas personas buenas que Dios pone en nuestras vidas para ayudarnos. ¡Venzamos nuestro orgullo y pidamos ayuda cuando necesitemos!

Este es el fin de la segunda parte. Pronto publicaremos la siguiente parte.

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